El presidente Tabaré Vázquez hará un viaje relámpago hoy a Buenos Aires acompañado de varios de sus ministros para mantener un almuerzo de trabajo con su colega argentino, Mauricio Macri, quien también estará acompañado de parte de su gabinete ministerial. El encuentro será en la quinta presidencial de Olivos.

El presidente Tabaré Vázquez hará un viaje relámpago hoy a Buenos Aires acompañado de varios de sus ministros para mantener un almuerzo de trabajo con su colega argentino, Mauricio Macri, quien también estará acompañado de parte de su gabinete ministerial. El encuentro será en la quinta presidencial de Olivos.

No es casual que recién llegado de China (volvió el viernes de noche) Vázquez se vaya enseguida para Buenos Aires. Tiene algo urgente que hablar con el presidente argentino. Necesita que Macri le diga con claridad qué postura tomará con respecto a la pretensión uruguaya de firmar un tratado de libre comercio con China, país que más allá de altibajos, ya es claramente la segunda economía del mundo y un fuerte demandante de materias primas y alimentos. Macri, una persona que mide sus palabras y en general se expresa con moderación, ya dijo algo al respecto. Pero lo que dijo no fue de fácil interpretación, porque si bien habló de que tiene “la mejor predisposición para ayudar a nuestros hermanos uruguayos”, avisó que “preferiría que lo hagamos todos juntos desde el Mercosur (el acuerdo con China)”.

Si bien siempre hay temas bilaterales entre dos países como Argentina y Uruguay (la regasificadora, un eventual nuevo puente binacional, el dragado que está bien encaminado del canal Martín García, la nueva planta de fabricación de pasta de celulosa de UPM, la importación de gas natural desde Argentina, entre otros temas) el asunto de un eventual acuerdo Uruguay-China, parece ser uno de los hoy más urgentes para la Administración Vázquez. Es que está claro que un eventual acuerdo bilateral de Uruguay con China implicaría redefinir el Mercosur que ya no podría considerarse una unión aduanera, ni siquiera imperfecta como lo es hoy.

En caso de que el Mercosur negociara como bloque no cabría ni pensar en que las tratativas estuvieran cerradas para 2018 como el gobierno uruguayo dice pretender. Brasil es proteccionista y tiene un fuerte lobby industrial que, aunque últimamente parece haber adoptado la postura de que no alcanza el mercado interno ni el Mercosur, seguramente tendrá algo que decir respecto a un acuerdo con China, nada menos. Brasil atraviesa todavía una fuerte recesión. Y Argentina está aún lidiando con las consecuencias del kirchnerismo que dejó, entre otras cosas, una elevada inflación, recesión, un gran déficit fiscal y un “cepo cambiario” (ya desmontado). En un contexto así habrá que ver si el brasileño Michel Temer que intenta afirmarse pero que es impopular y Macri que tiene una tarea enorme de ordenamiento de Argentina por delante, quieren embarcarse en un megaacuerdo con el gigante asiático. Brasil ya dejó entrever que no recibe con agrado la iniciativa uruguaya.

Está claro que Macri no es para Uruguay la pesadilla que fue el matrimonio Kirchner. A poco de asumir, en enero, cruzó a visitar a Vázquez en la estancia presidencial de Anchorena. Traía una gran novedad que fue la anulación de la medida de noviembre de 2013 que impedía los transbordos de la mercadería argentina en los puertos uruguayos. Macri también removió las barreras a las importaciones uruguayas y acordó la difusión de los resultados del monitoreo conjunto de la planta de UPM en Fray Bentos. El clima bilateral mejoró mucho. Habrá que ver si esto sigue así o aparecen divergencias.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/informacion/vazquez-busca-apoyo-macri-tlc.html