Julio César Lestido, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios

“Nuestra empresa es socia de la Cámara desde siempre. El último diploma que encontré data del año 1948”, dice como forma de romper el hielo al comienzo de la charla. Ya en forma más activa, su vinculación se dio hace unos cinco años, primero como síndico suplente, posteriormente fue vicepresidente en el período en que la Cámara estuvo bajo la conducción de Raúl Palacios. Luego fue síndico, y volvió a la vicepresidencia, acompañando la gestión de Carlos Perera. Finalmente, desde el 29 de junio, ejerce la presidencia.

Aunque el tiempo al frente de la organización es corto, ya marcó el rumbo y la forma en cómo quiere llevar adelante su gestión.

Por Jorge Estellano y Oscar Cestau | @OCestau
¿Qué objetivos se marcó cuando tomó la Presidencia de la Cámara y qué visión tiene usted del rol que debe cumplir la misma?

Hace 150 años que la Cámara viene apuntalando el desarrollo del comercio en el país y apoyando, básicamente, a sus socios, ya sean directos o que formen parte de gremiales -tanto sectoriales como regionales-. Por tanto, nuestro cometido es defender los derechos de los comerciantes y desarrollar el comercio de acuerdo a las normas vigentes. Como objetivo principal de esta administración nos planteamos, en primer lugar, estar más cerca de los socios y trabajar mucho en el Interior. A título personal, considero que tengo un debe con el Interior, que a su vez juega un rol muy importante en la Cámara.

El Interior es muy pujante, muy importante, pero a la vez tiene una problemática distinta. A veces cometemos el error de tomar decisiones acá que impactan en el Interior de manera distinta a lo que nosotros pensamos. Muchas veces creemos que si tomamos las medidas acá sirven, y la realidad es que en diversos centros comerciales del Interior vemos que determinado tema afecta de manera distinta, incluso, en ocasiones, en forma negativa. A esa conclusión hemos llegado tras las visitas que hemos realizado a algunos departamentos. Nuestra intención es recorrer todo el país, y lo vamos a hacer.

¿Cuáles son los temas que le preocupan y en los que usted va a poner énfasis bajo su gestión? Uno imagina que van en consonancia con las preocupaciones que los asociados hoy vuelcan a la institución.

Hoy por hoy, los temas más importantes son la rentabilidad de las empresas, el costo país, el informalismo, la competencia desleal, el contrabando… precisamente este último punto es una problemática que se repite en varios centros comerciales, asociaciones y cámaras que hemos visitado, y que en Montevideo también es un problema importante.

“Así como nosotros respetamos a todos los actores de la sociedad, el sector empresarial debe ser reconsiderado en el país”.
Considero, además, que si queremos ser más competitivos debemos buscar ser más productivos, y para serlo, tenemos que bajar el costo país. Hay que trabajar en todos los frentes para bajarlo.

Otro tema importante es ver cómo mejoramos la posibilidad de empleo. Estamos viendo que la tasa de empleo no aumenta, por más que lo haga la economía o crezcan las ventas de las empresas, y ese es un tema que nos preocupa. Sin dudas, el principal generador de mano de obra en el país es el sector privado, o sea que dentro de lo que nos corresponde como organización que nuclea a una gran cantidad de empresarios y trabajadores, que no aumente la tasa de empleo es una inquietud muy importante para nosotros.

Otra cosa que nos preocupa y en la que vamos a trabajar mucho es en posicionar un poco mejor al empresario, que está muy castigado: existe la imagen de que es una mala persona, que lo único que le interesa es hacer dinero, abusar de los demás, y no es así; el verdadero empresario está muy lejos de eso, genera bienestar en la sociedad, entonces entendemos que hay que forjar conciencia en ese sentido. Así como nosotros respetamos a todos los actores de la sociedad, el sector empresarial debe ser reconsiderado en el país.

Usted asumió el 29 de junio. Desde ese momento hasta hoy, ¿ha tenido contactos con el gobierno ya como titular de la CNCS?

Los contactos vienen desde antes, diría que desde la Presidencia de Carlos Perera. Hay muy buena relación con el Ministerio de Trabajo y con el Ministerio de Economía, que son las dos carteras con las que estamos más en contacto. También con el Ministerio del Interior, a través de la Comisión de Seguridad o por temas de contrabando. Pero, básicamente, con el Ministerio de Trabajo hemos tenido una excelente relación. Con el ministro Ernesto Murro ya nos hemos reunido, y puedo decirles que me encontré frente a un hombre muy abierto al dialogo, muy llano y simple, pero a la vez muy directo y honesto, conocedor de la materia. Hemos tenido una sola reunión y nos entendimos bien. Tampoco es cuestión de tener reuniones permanentes, sino cuando sea necesario.

¿La Cámara está preparando algún documento como forma de reclamo o puesta a punto del sector y su problemática para presentárselo al gobierno, o cree que no es necesario y que éste ya sabe cuáles son los problemas del sector?

Nosotros le hemos manifestado al gobierno en todos estos años cuáles son los problemas que tenemos. Hemos elaborado en forma muy activa documentos poniendo sobre la mesa todos los temas que nos preocupan y lo seguiremos haciendo. Si la pregunta es en este momento, le digo que no, porque los temas son diarios, se repiten. Posiblemente hagamos un documento, pero por ahora no tenemos nada pensado.

¿En qué etapa está la denuncia presentada por la CNCS y la Cámara de Industrias (CIU) ante la OIT por la Ley de Negociación Colectiva? La denuncia sigue vigente…

La denuncia sigue vigente. Mientras tanto, en octubre viene una delegación de la OIT, a pedido de la CNCS y la CIU para, justamente, revisar cómo están marchando las cosas acá.

Mientras tanto seguimos conversando; el dialogo es permanente, fluido. La denuncia sigue, nadie va a renunciar a sus reclamos, pero las puertas están abiertas y el dialogo está planteado, así que por ahora vamos por ahí.

¿Hay diálogo con la dirigencia sindical?

Desde que asumí no he tenido la posibilidad de reunirme con el PIT-CNT por un tema de agenda de ambos lados, pero yo tengo interés en hacerlo. Primero, para hacer una presentación, porque entiendo que la central sindical es una institución seria y muy fuerte en el país, como también lo es la Cámara, una institución, repito, que tiene 150 años de vida. El PIT-CNT representa a gran parte de la fuerza de trabajadores del país y la CNCS a gran parte de la fuerza empleadora, entonces debemos sentarnos y dialogar porque tenemos muchos puntos y algunas problemáticas en común. El tema del mantenimiento del empleo y de cómo generar fuentes de laborales es importante, más frente a un futuro que aparentemente es muy cambiante con respecto a las nuevas formas de trabajo que se puedan presentar. Tenemos que trabajar y elaborar medidas en conjunto, o no, pero por lo menos sentarnos y hablar, porque vamos a enfrentar desde los dos lados la misma problemática.

Uno de los temas que vino con el proyecto de Presupuesto del gobierno es el de la Tasa Consular. La Cámara, al igual que otras organizaciones, ha sido crítica con esta iniciativa. ¿Cuál es la evaluación que hace la organización? ¿Hay una estimación del impacto, teniendo en cuenta que la CNCS cobija tanto empresas importadoras como comercios que venden productos importados?

Nosotros hemos manifestado que va en contra de ese sentido aperturista que tiene Uruguay. Por un lado estamos hablando de abrirnos haciendo esfuerzos desde todos lados para que el país se inserte más en el mercado internacional y, a la vez, salir con estas tasas… en realidad no lo entendemos. Sí es una forma de recaudar frente a una necesidad que hay de poder cubrir el Presupuesto, pero la realidad es que afecta mucho más. Esto se va a trasladar al mercado, porque no tenemos la menor duda de que va a afectar los precios. También es discriminatorio, porque habrá algunos productos de países con los cuales Uruguay tiene acuerdos comerciales a los que no se les va a aplicar la tasa, a los de otros países se les aplicará un porcentaje menor y los de otros uno mayor. O sea, se castiga dependiendo de dónde vengan; no es una prestación de servicios, no es nada.

Además, la incidencia de recaudación de la tasa en un presupuesto muy grande no es significativa. Sí creo que el daño que puede generar en momentos en que queremos abrirnos al mundo es muy grande. Cuando hay recomendaciones de la OMC de que Uruguay debería bajar a cero la tasa, justamente vamos por el lado contrario.

Hemos recogido la inquietud de nuestros socios y la manifestamos en todas las oportunidades en que hemos podido. Hace unos días fuimos al Parlamento, a la Comisión de Hacienda del Senado, y planteamos la misma inquietud.

¿Cuál es su postura, y la de la Cámara bajo su Presidencia, respecto a la Ley de Inclusión Financiera?

Es verdad que el mundo va hacia la digitalización, como también lo es que muchos procesos ya están digitalizados, pero lo que nosotros decimos es que la introducción a todo eso no sea de forma obligatoria, sino que tengamos la libertad de poder hacerlo. ¿Estamos en contra de la idea? No. La idea no es mala. Puede ser que la ley sea un poco discriminatoria porque dice ‘unos sí y otros no, con qué monto lo tengo que digitalizar y con qué monto no’. Un tema que se manifiesta en el Interior es el costo que les conlleva a ellos llevar esto adelante, más allá de que es verdad que el gobierno está subvencionando un plan en la puesta a punto de este proyecto. De todas maneras, tienen problemas importantes… por ejemplo, hay gente en el Interior que trabaja bastante lejos de un centro donde pueda haber un cajero, y como hay un mínimo y un máximo para retirar, el individuo debe concurrir dos o tres veces. Eso implica tiempo, tener que dejar el trabajo para hacer el trámite, trasladarse; esas cosas son reales y están lejos de ser prácticas para las personas. Es verdad que hay procesos que se van a ir insertando, pero hoy esos inconvenientes existen. Uno de los mayores problemas, porque así nos lo manifiestan nuestros socios, es el arancel que se cobra, y el más afectado es el comerciante pequeño. Es verdad que puede llegar a vender más con la tarjeta, pero el costo que tiene es muy alto. Sé que se están revisando algunas cosas pero, insisto, hay que seguir trabajando en el tema.

¿Cómo está el tema salarial en el sector? Estudios de la Cámara hacen hincapié en que la relativa recuperación económica que atraviesa el país no se refleja en un mejor comportamiento del mercado de trabajo en términos de empleo. Usted ya adelantó al respecto… Pero además, en cierta forma, esos mismos estudios indican que la rigidez del funcionamiento del mercado de trabajo resulta una explicación a dicha situación. ¿Coincide?

Acá hay dos temas: uno puede ser el tema del salario, pero hay otro más importante, que es la inamovilidad o la poca flexibilidad que hay con el trabajador ante las actuales reglas de trabajo. Creo que hoy ya tenemos que jugar el partido de otra forma. La rigidez existente hace que si soy contratado para tal cosa, no puedo hacer la otra, y hoy se requiere de otro dinamismo. Ese es, si se quiere, uno de los mayores obstáculos.

Con respecto al salario, este ha aumentado, incluso más de lo que ha crecido la economía. Alguno puede decir que eso es bueno porque los uruguayos pueden vivir mejor, es verdad, y a la vez genera más consumo. Ahora, el problema es si esa realidad puede ser sostenida por muchas empresas. Pero, insisto, la rigidez laboral es lo que más complica.

Un empresario puede ver los números y ver que está creciendo en sus ventas pero que no necesariamente está siendo más rentable; incluso si analiza más profundamente ve que tiene más costos. Todo eso no le permite reinvertir, y si no lo hace, no crece porque no puede contratar más gente, y si no contrata no crece; es un círculo vicioso.

Con esta situación, frente a los cambios que se avecinan en el mundo del trabajo y que son anunciados en forma permanente por los especialistas, ¿no será este momento de sentarse y ver qué podemos hacer? Nosotros somos personas de empresa, negociamos permanentemente, nos sentamos y buscamos las mejores opciones, entonces somos partidarios del diálogo. No es que tengamos una sola receta, pero tenemos que sentarnos y trabajar, porque así como estamos es muy difícil generar nuevas fuentes de empleo.

Las sucesivas encuestas indican cierta cautela por parte de los empresarios a la hora de invertir. ¿Qué se refleja por parte de los socios de la Cámara sobre el clima de negocios?

Hay mucha preocupación por el clima de negocios, y es un tema nacional, porque nos lo plantean en todos los lugares donde estamos. Yo no digo que se gane menos, sino que tenemos que trabajar para ir adecuándonos más a las condiciones que hoy ya estamos viendo y las que en el futuro vamos a ver.

¿Los empresarios tienen deberes que hacer en ese sentido?

Sí, los tenemos. También tenemos que trabajar mucho y, sobre todo, capacitarnos y prepararnos para los cambios que vienen. Tenemos que darnos cuenta de que la única manera de poder enfrentar mejor los cambios es adaptarnos lo más rápido posible. Aquella empresa que se queda estática, al final del camino pierde y tiende a desaparecer. Entonces, tenemos que evolucionar nosotros como empresarios y con nosotros evolucionan las empresas.

¿Faltan estímulos por parte del Estado para las mipymes, que son las empresas que componen el grueso del tejido empresarial?

El Estado está dando estímulos para la inversión, tal vez faltan herramientas porque, en muchos casos, por el tamaño de empresa muchas no pueden acceder a esos estímulos.

Hay programas, y el gobierno está preocupado en lanzarlos, pero creo que se debería ser más dinámico en ese sentido. Deberíamos estar más cerca de la problemática de cada zona para ver qué es lo que está pasando. Son temas que se nos han planteado. En uno de los centros comerciales del Interior, con un mercado relativamente pequeño en su entorno, me decían que hay personas que tienen un comercio y se les cobra la tarifa de agua comercial, y en realidad la persona no usa el agua para su negocio. Está pagando una tarifa alta, de pronto, para lavarse las manos. Eso le genera a ese pequeño comercio un costo alto por el simple hecho de ser una empresa, y de repente vende celulares o tornillos, y para eso no necesita un importante consumo de agua como para tener que pagar una tarifa comercial. Ahí el agua no participa en nada del proceso; no es un taller mecánico, no es un lavadero ni una panadería. Son esas pequeñas cosas que pueden llegar a hacer grandes diferencias. Eso significa escuchar más y reaccionar rápido. Es preguntarse, ¿se puede hacer? Entonces vamos a hacerlo ya, porque estamos en un mundo que se mueve a una velocidad impresionante.

¿Cómo piensa llevar adelante la Cámara el relacionamiento con sus socios del Interior?

Nosotros nos hemos reunido con las autoridades de la Confederación Empresarial del Uruguay (CEDU). Nos conocíamos de antes, y eso nos permitió acercarnos y promover la generación de ámbitos de trabajo para empezar a plantear los problemas y organizar eventos en conjunto en el Interior. Ellos nos han planteado que necesitan capacitación para los empleados y para los empresarios para manejar ciertos temas en los cuales nosotros, en la zona metropolitana, tenemos más experiencia por estar en permanente contacto. Ahí generaremos algún tipo de evento.

El Ministerio de Trabajo hace poco hizo un lanzamiento, junto con el BPS, de la ventanilla única, que tiene como objetivo hacer las cosas más dinámicas, más eficientes, y reducir los tiempos de los trámites. Nosotros vamos a hacer un evento en el que vamos a invitar al ministro Ernesto Murro, donde estará CEDU, para generar la mesa de diálogo y evacuar las consultas e informar sobre el tema.

No armamos una agenda con CEDU, nuestra idea es juntarnos dentro de poco con los centros comerciales y ahí definir cómo nos vemos nosotros como Cámara y ellos como centros comerciales en los próximos tres o cuatro años, intercambiar ideas y fijar estrategias.

Con una mirada más a largo plazo, ¿qué riesgos ve para el sector?

Si seguimos en la situación en la que estamos, de costos altos para las empresas, veo que el mercado se puede ir achicando más o las empresas tiendan a verse muy asfixiadas. La carga fiscal es muy alta, y eso lleva a que haya empresas a las que les cueste mucho poder mantenerse, sobre todo las chicas. No soy pesimista, pero creo que está en nosotros poder hacer los cambios. Tenemos que escuchar a todos y ver la problemática desde todo punto de vista. Yo creo que si seguimos así, con una situación que no le permite a las empresas tener cierta flexibilidad para moverse, muchas van a estar comprometidas. Repito, no soy pesimista, sí digo que el futuro va a ser más complicado.

“Lo que pretendemos es llegar a un nivel de humanización del empresario”
¿Qué va a hacer, o está haciendo, la Cámara para cambiar esa imagen negativa que usted dice tiene la sociedad del empresario?

Hay un plan, hay acciones que se están tomando, muchas de ellas no las puedo revelar porque están en pleno proceso.

Hace unas semanas veía en una encuesta de Equipos que los militares tienen mejor imagen que los políticos, los empresarios y los sindicalistas. Lo que pretendemos desde la Cámara es llegar a un nivel de humanización del empresario. El empresario uruguayo es muy bueno, vive en la sociedad, pero parece que fuéramos los malos. No conozco a ningún empresario que le guste cerrar una empresa. Le digo más, estoy convencido de que se siente más cómodo y contento tomando personal que sacándolo. No somos personas que solo queremos lucrar con lo ajeno. En el país tenemos muchos empresarios, en todos los ámbitos, que han colaborado muchísimo con la sociedad haciendo una cantidad de obras de responsabilidad civil, pero parece que eso no se ve, así que vamos a trabajar para cambiar esa precepción.

Después de algunas acciones que están en marcha tenemos pensado hacer focus group y ver cuáles son las debilidades y fortalezas que tenemos y para dónde debemos ir.

Trabajar en la mesa grande
¿Qué opinión tiene de la reforma laboral llevada a cabo en Brasil y qué impacto puede tener para el sector en nuestro país?

Yo entiendo que las medidas de Brasil son para los brasileros. Nosotros tenemos que hacer nuestras medidas, a la uruguaya. Lo que sí digo es que si Brasil está tomando medidas, si Francia también lo está haciendo, y seguramente otros países estén en lo mismo, eso me da una señal de alerta. Queda claro que algo está pasando y quizás es necesario que reveamos la situación y, entre todos, defender las fuentes de trabajo.

Lo de Brasil es de los brasileros, lo de Francia de los franceses y cada uno con sus características, idiosincrasias y culturas. Nosotros tenemos la nuestra y es bueno que trabajemos en ella, pero que lo hagamos en conjunto. Replicar lo de Brasil acá, no. ¿Hay que cambiar? Yo creo que tenemos que hacer cambios. ¿Qué? No sé. Por eso tenemos que sentarnos con el PIT-CNT. Acá quizás se piensa que los empresarios no están preocupados por la fuente laboral, no es así… estamos muy preocupados, y queremos defender el trabajo de la gente. Si tengo más trabajadores es porque me va mejor. Entonces, no es que los empresarios quieran reducir su plantilla, el tema es en las condiciones que me obligan hoy a tomar a los trabajadores. La poca flexibilidad laboral que hay, más la carga tributaria existente, converge a que los empresarios se mantengan como están.

¿Esa rigidez en materia laboral ha impedido que la inversión extranjera aumente?

Uruguay por un lado fomenta la inversión y, por otro, muestra una cierta rigidez. No critico los derechos adquiridos por los trabajadores ni nada por el estilo, pero es necesario que seamos inteligentes para adelantarnos a lo que se viene. Frente a un mundo en el que queremos ser competitivos, donde pretendemos abrirnos, tenemos la Tasa Consular, costos altos, mucha rigidez laboral. ¿Ese es el camino? ¿Estamos preparados para decir ‘queremos abrirnos’? Tenemos que sentarnos y trabajar en esa mesa grande. No mesa política, sino una conformada por nosotros, el gobierno, los trabajadores y la sociedad en su conjunto.
“Encontramos a una Policía que siempre nos escuchó”
Desde el 2006 integra la Comisión de seguridad de la CNCS. ¿Cómo se vinculó y cuál es el objetivo de la misma?

La Cámara reúne a una cantidad de empresarios que giran en el rubro de la seguridad en sus distintos ámbitos. Están los profesionales en seguridad, las empresas de seguridad física que también están afiliadas, las empresas importadoras de elementos de seguridad –electrónica, cámaras, censores-, y los instaladores. O sea, hay un panorama muy amplio y abarca casi todas las áreas de la seguridad privada. Frente a situaciones que fueron ocurriendo en el 2006, donde algunos comerciantes fueron víctimas de una ola de asaltos y hubo algunos que repelieron la agresión y otros salieron heridos -incluso hubo fallecidos-, se generó una especie de inquietud entre los asociados preguntándole a la Cámara qué medidas se podían tomar. Ahí entendimos necesario preguntar a todo este grupo de gente que tiene mucha experiencia el camino a tomar.

A partir de ahí se implementaron acciones. Lo principal es que se pudieron hacer algunas recomendaciones y, al mismo tiempo, generar ámbitos de diálogo con el gobierno, en este caso con el Ministerio del Interior -y acá me refiero tanto a las autoridades como a las Unidades Ejecutoras de la cartera, como pueden ser las jefaturas de todo el país-. Eso nos permitió articular acciones, como por ejemplo ir al Interior y tener reuniones con los centros comerciales y los vecinos; escucharlos a ellos y también a las autoridades policiales departamentales. En esos encuentros se lograron una cantidad de medidas.

Además, hemos confeccionado encuestas de victimización –creo que estamos cerca de la decena de encuestas-, y desde la primera a la última ha ido cambiando el comportamiento del comerciante. Lo que veíamos en esas primeras consultas que hicimos es que un porcentaje bastante alto de las personas encuestadas –más del 60%-, y que habían sido víctimas de algún tipo de delito –llámese hurto o rapiña-, no denunciaba. Hoy es completamente al revés, pero hubo que hablarles y explicarles con la Policía la importancia de hacerlo, porque si la denuncia no ocurre, el hecho no existe, y así es imposible iniciar una investigación. A veces, la Policía detenía a una persona que había efectuado un delito, y resultaba que había participado en otros hechos, pero como solo uno lo había denunciado, pasaba como algo menor de lo que realmente era. A partir de eso se entendió cómo había que trabajar. Encontramos a una Policía que siempre nos escuchó. Incluso hemos publicado un librillo de recomendaciones -algunas elaboradas por la Policía y otras de sentido común-. Eso es, en síntesis, un poco de lo que hacemos y nos ha ido bien. Hace poco presentamos un nuevo librillo con recomendaciones actualizadas y estamos esperando su aprobación por parte del Ministerio del Interior.
Señas de identidad
Julio César Lestido tiene 58 años, está casado hace 31 años y tiene cinco hijos.

El hoy titular de la CNCS nació y se crio en Carrasco, en una época, dice, en que la zona se parecía más a un balneario que a un barrio. “Salíamos a cazar renacuajos, andábamos en bicicleta por todos lados y jugábamos picados de fútbol”, rememora.

Estudió en el Christian y su vinculación a la empresa familiar se dio en forma muy temprana.“Cuando terminábamos la época liceal, de diciembre a marzo nos íbamos a trabajar a la empresa, y lo hacíamos todos los días. Más adelante, cuando empecé el bachillerato, estaba indeciso sobre si iba a seguir con una carrera o no, y opté por trabajar”, cuenta.

Es directivo de la automotora Julio C. Lestido, que importa de forma exclusiva las marcas alemanas Audi, MAN y Volkswagen en Uruguay.

En 2004 fundó Silvercat, una empresa que comercializa armas. Es, además, presidente de la Cámara de Importadores de Armas y Municiones.

Se confiesa hincha de Peñarol y su pasión por el rugby lo llevó a integrar  la directiva del Old Christian.

Entre sus hobbies, además de los deportes al aire libre, le gusta tirar al blanco. ¿Su arma preferida para tirar? “La Glock”, contesta sin dudar.

Cuando se le pregunta por un auto, los sentimientos afloran, da sus razones y reflexiona largamente. “Si es por lo emocional, el Fusca, sin dudas. Nacimos dentro de un Fusca, para nosotros es parte de la familia. Si bien Julio César Lestido comenzó en el año 1927, y era representante de Chrysler, mi abuelo tenía un socio, que después se desvinculó, y la empresa Julio César Lestido como tal nació en 1947, convirtiéndose en importador y representante de Volkswagen en 1950. Hoy somos el segundo importador de Volkswagen más viejo del mundo, y el primero en toda Latinoamérica. Imagínese entonces los que es Volkswagen para nosotros. Podemos decir que el Fusca es un hermano mayor. Hoy es un auto que está superado desde el punto de vista tecnológico, de desarrollo y demás, pero tiene una carga emocional tan fuerte en la empresa… Ahora, si tengo que elegir un auto por excelencia, opto por el Audi A8”.

Cuando la pregunta hace alusión a qué otra actividad le hubiera gustado incursionar si no fuera en los rubros por los que hoy se lo conoce en el ambiente empresarial, piensa unos segundos, levanta la mirada y en forma segura contesta: “Me hubiera gustado hacer la carrera militar”.

Fuente: Semanario Crónica