La economía crece pero no genera puestos de trabajo y las explicaciones van desde la manera en que se expande hasta al aumento salarial y el efecto de la innovación

Volver a generar empleo. Ese es uno de los retos más importantes que tiene la economía uruguaya. El mercado laboral no refleja el reciente crecimiento de la producción y eso se debe a que el trabajo se encuentra azorado por una serie de fenómenos que en mayor o menor medida restringen la capacidad a generar nuevos puestos en los distintos sectores de actividad.

Desde fines de 2014, el número de ocupados en la economía uruguaya se redujo en 37.000 si se mide en el promedio móvil de los datos anualizados. Esto implica que dos de cada 100 puestos de trabajo que había hace apenas dos años y medio, hoy ya no existen. Y esta reducción se dio sin necesidad de que la actividad económica retrocediera un punto, incluso durante la renovada expansión a partir de la segunda mitad del año pasado.

Desde el gobierno se atribuye esta pérdida de empleos a que el crecimiento del PIB se concentró en sectores que tienen poco impacto sobre el mercado laboral, mientras que las actividades más intensivas en el uso del factor trabajo no corrieron la misma suerte. La generación de energía eólica, por ejemplo, tuvo un fuerte impacto en términos de inversión y valor agregado, pero su contribución al empleo es muy acotado. En cambio, la construcción sufrió una caída que recién en el primer trimestre de este año muestra sus primeros signos de recuperación y es un sector muy relevante en el mercado laboral.

Sin embargo, no es un diagnóstico completo. Hay otros elementos que también contribuyen a atrofiar los procesos de generación de puestos de trabajo y están encima de la mesa en el debate entre los expertos.

Los salarios y otros costos
Uno de ellos es el incremento de los costos laborales. El salario real creció 3,8% en los 12 meses finalizados en junio, una expansión muy similar a la que tuvo la actividad económica en el primer trimestre del año respecto a igual período del año pasado (4,3%). La mediana de los expertos espera que el año cierre con un crecimiento de 3,4%.

En el largo plazo, es esperable que el aumento de la masa salarial acompañe el incremento de la actividad económica. Por lo cual, el ritmo de aumento actual de los salarios es consistente con un escenario de estancamiento en el número de puestos de trabajo –aunque no de caída–.

Al aumento de los costos laborales se suma un incremento de la carga tributaria a las empresas a partir del ajuste fiscal. El gobierno removió la posibilidad de ajustar por inflación a la hora de liquidar IRAE y obligó a pagar impuestos por las utilidades retenidas. Por más justificadas que puedan estar, estas innovaciones tributarias implicaron un incremento de costos repentino para algunos sectores de actividad, que vieron recortados sus márgenes.

 

37.000 es el número de empleos que perdió la economía uruguaya en el promedio de los 12 meses finalizados en julio, comparado con el año 2014, cuando alcanzó sus niveles máximos de ocupación

Para aquellos que exportan fuera de la región, la fuerte pérdida de competitividad en precios agravó todavía más la caída de los márgenes. Por la misma cantidad de dólares los exportadores recibieron menos pesos con que hacer frente a un escenario de costos en aumento. Sin perspectivas claras respecto a la evolución del tipo de cambio, es natural pensar que estos sectores se moverán con cautela a la hora de tomar decisiones que puedan deteriorar todavía más sus utilidades, como es la contratación de personal.

Y ahí entra otro elemento en juego: la rigidez del mercado laboral. Los altos costos de contratación y despido llevan a que un empresario medianamente conservador opte por niveles de producción por debajo del óptimo para no asumir el riesgo de atravesar un escenario de relativa incertidumbre con una mochila demasiado pesada.

Al mismo tiempo, una tendencia a la liberalización del mercado laboral en los grandes países de la región –en particular Brasil– representa una amenaza a la competitividad de Uruguay como origen de la producción.

La automatización

Más allá de los factores coyunturales que deprimen la contratación, hay otros elementos de carácter estructurales que subyacen y obligan a tomar medidas para evitar que se agrave la caída del empleo.

La robotización y automatización de tareas avanza sobre el mercado laboral y amenaza el empleo. Si bien es un proceso muy incipiente, ya hay aplicaciones concretas en el agro, los servicios y el comercio que implican una creciente sustitución de personal por máquinas. Desde la implementación de drones para tareas agrícolas hasta la instalación de cajas automáticas en supermercados y chatbots de atención al público en call centers, el fenómeno cobra fuerza.

Si bien la academia no se pone de acuerdo sobre cuál será finalmente el saldo del impacto de la innovación sobre el mercado de trabajo, algunas estimaciones no son para nada alentadoras. Un reciente estudio de los economistas Diego Aboal y Gonzalo Zunino, del instituto Cinve, muestra que 66,4% de las ocupaciones desarrolladas en Uruguay son factibles de ser sustituidas por máquinas en las próximas dos décadas.

Esto implica una serie de desafíos a nivel de educación, pero también de política laboral y protección social que hoy están por fuera de la agenda.

Fuente: El Observador