Resumen: El crecimiento mundial durante el primer semestre de 2018 perdió dinamismo en comparación con la actividad registrada en 2017. Diversas situaciones han generado cierto grado de incertidumbre global, y esto ha provocado que se consideren perspectivas menos favorables tanto para las economías avanzadas como emergentes. A nivel regional, las reformas que está procesando…

 

Resumen:

El crecimiento mundial durante el primer semestre de 2018 perdió dinamismo en comparación con la actividad registrada en 2017. Diversas situaciones han generado cierto grado de incertidumbre global, y esto ha provocado que se consideren perspectivas menos favorables tanto para las economías avanzadas como emergentes.

A nivel regional, las reformas que está procesando Argentina conllevan una mayor restricción fiscal y monetaria, y por lo tanto suponen perspectivas de crecimiento que necesariamente se corregirán a la baja. Al mismo tiempo, el ajuste de precios relativos genera un abaratamiento de su economía frente a la uruguaya, lo cual es esperable que sea sostenido en el tiempo. La situación en Brasil no resulta menos compleja: dado que los niveles de incertidumbre que presenta actualmente son tan altos, sumado a una situación fiscal insostenible, resulta difícil poder pronosticar su crecimiento para los próximos años. Lo que sí está claro es que la economía brasileña en el mejor de los casos, continuará atravesando un contexto de escaso dinamismo tanto para el cierre de este año como para el próximo, en el entorno del 1% – 1,5% crecimiento anual del PIB.

Bajo este marco, a nivel macroeconómicas local, es posible establecer que la economía uruguaya se encuentra en zona de riesgo de entrar en un proceso de estancamiento e incluso caída en los próximos años. De esta forma y partir de los resultados arrojados por el LIDCOM (Indicador Adelantado de Actividad Comercial), es posible establecer que el Sector Comercio y Servicios cerrará el año bajo una situación de estancamiento, es decir con un nivel de crecimiento cercano a cero, dejando rápidamente atrás el escenario de repunte que evidenció durante 2017. Asimismo, hasta el momento las proyecciones para el año 2019 tampoco son auspiciosas: es posible establecer una profundización de la contracción en el sector, replicando lo ocurrido en el año 2016, cuando el sector cayó -2,8%.