Las ventas del comercio vienen repuntando, aunque la situación no es pareja por giros y en algunos “todavía hay problemas”. Además, la rentabilidad “no es suficiente” aún para “darles estabilidad a ciertos sectores y empresas”, dado que enfrentan costos “caros”, opina el nuevo presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, Julio Lestido. El…

Las ventas del comercio vienen repuntando, aunque la situación no es pareja por giros y en algunos “todavía hay problemas”. Además, la rentabilidad “no es suficiente” aún para “darles estabilidad a ciertos sectores y empresas”, dado que enfrentan costos “caros”, opina el nuevo presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, Julio Lestido.

El proyecto de Rendición de Cuentas que discute el Parlamento no trae buenas noticias para el empresariado, sostiene, en particular por la propuesta de incrementar la tasa consular que recae sobre las importaciones de mercaderías. “Hay que buscar una reducción del gasto y no cubrir el déficit (fiscal) creando más impuestos. Lo que estamos haciendo es estrangulando o llevando a un límite muy alto a las empresas, que son las que generan”, señaló Lestido, director de la automotora Julio César Lestido, representante exclusivo en el país de las marcas Audi, MAN y Volkswagen.

El empresario —que también preside la Cámara de Importadores de Armas y Municiones del Uruguay— asumió a fin de junio al frente de la principal organización de comerciantes.

A continuación una síntesis de la entrevista que mantuvo con Búsqueda.

El nivel de ventas repuntó en varios giros comerciales en los últimos meses ¿El sector dejó atrás el bajón de actividad?

—Todavía hay problemas y no todos los sectores están creciendo de forma pareja. Decir que ya estamos en un crecimiento sostenido, creo que no.

La mejora es muy dispar, estamos viendo en algunos departamentos del país empresas grandes que han tenido que hacer reducción de plantilla, y en otros  sectores hay empresas que se han presentado a concordato.

—¿Cómo está la ecuación de costos, ventas y rentabilidad?

—La rentabilidad no es suficiente todavía para darles estabilidad a ciertos sectores y empresas. Eso ha comprometido el crecimiento en algunos rubros. Seguimos con costos operativos altos, caros; todos tenemos que trabajar para conseguir que bajen. Los salarios han crecido, eso por un lado es bueno porque fomenta el consumo, pero también hay que ver la sostenibilidad.

—¿Cómo evalúa el incremento de la tasa consular propuesto por el gobierno en el proyecto de Rendición de Cuentas?

—Como señal no es buena, sin duda. Y va a impactar en los precios, va a afectar el consumo, porque va a haber un traslado a precios (al público). No podemos acompañar este camino.

—Esa suba de impuestos, como otras planteadas en ese proyecto apuntan a abatir el desequilibrio fiscal. ¿Qué opina del manejo macroeconómico que hace el gobierno?

—Hay que buscar una reducción del gasto y no cubrir el déficit creando más impuestos. Lo que estamos haciendo es estrangulando o llevando a un límite muy alto a las empresas, que son las que generan. Cubrir el gasto estrangulando o acorralando al sector privado no es la solución y lleva a una situación muy comprometedora.

Tenemos un déficit fiscal importante y la medida (de subir la tasa consular) no es sana, tal vez sea la más fácil. Se fue por el camino más rápido.

Lo que tenemos que hacer es dejar que la empresa se mueva y pueda desenvolverse, trabajar en un ámbito no tan acuciado, y logre crecimiento, generando los mecanismos para que crezca la economía, porque eso va a permitir mejorar la situación.

Por otro lado, el crecimiento del Estado realmente preocupa; hoy deberíamos buscar una mayor eficiencia. Todas las empresas están buscando una mayor eficiencia y la eficiencia del Estado no pasa por meter más gente, sino por trabajar mejor.

—Esas restricciones que señala en el accionar de las firmas, ¿afectan la libertad de empresa?

—Estamos muy acotados, estamos cada vez más presionados por costos altos, por impuestos, se está presionando la libertad. El accionar de la empresa, donde se tiene que mover, es muy limitado. La capacidad de maniobra que tienen las empresas es cada vez más limitada y deberíamos tener un marco más flexible para elegir.

—¿Esa situación también se observa en materia de relaciones laborales? ¿El marco actual desalienta a seguir invirtiendo en Uruguay?

—Sí, una de las cosas que se reclama es la poca flexibilidad laboral que hay. Eso frena y genera un estancamiento de la empresa en decisiones de inversión.

El empresario uruguayo siempre cree en Uruguay, pero al momento de tomar decisiones el tema laboral pesa mucho. Si tuviéramos más flexibilidad, quizás se podrían tomar decisiones más rápidas para seguir invirtiendo, del empresario uruguayo sobre todo.

—Esa visión se contradice con el hecho de que en los últimos años arribaron inversiones extranjeras al sector de retail.

—Hay gente que igual ha decidido invertir. La pregunta es si no hubiera habido más inversiones, si uno no estaría en una mejor posición si tuviera la posibilidad de tener un marco más amplio y decidir más rápido las inversiones.

En la decisión de invertir en Uruguay el tema laboral pesa, por la poca flexibilidad. Pero, por otro lado, es un país estable, democrático y con instituciones bien establecidas.

—Por los temas laborales, ¿ya se reunió con el gobierno y con el PIT-CNT?

—Tuvimos una reunión muy buena con el ministro de Trabajo. Hay condiciones para dialogar. El PIT-CNT es una institución muy reconocida y junto con nosotros formamos la fuerza trabajadora del país. Vamos a tratar de presentarnos y conversar.

Respecto a la queja ante la Organización Internacional del Trabajo, junto con la Cámara de Industrias entendemos que tenemos un derecho y lo estamos planteando. Esto no quiere decir que no se tiendan puentes. Se podría haber resuelto antes, pero los tiempos se van dando ahora.

Además, estamos enfocados en resaltar las actividades de la cámara. Tenemos que realzar al empresario, que en los últimos años ha sido una figura muy castigada. El empresario juega un rol muy importante en el quehacer nacional. No hay trabajo si no hay empresa.

—¿Por qué dice que se castiga al empresariado?

—Se castiga el éxito. La figura del empresario se la asimila a una persona grande, que tiene una empresa grande, que está lejos de la gente. Y en realidad empresario es el que tiene un almacén, el que emprende algo, que arriesga, que tiene un capital y asume responsabilidades con su sociedad. Acá hay una figura como que el empresario es el que abusa de los demás y hay un sinnúmero de empresas uruguayas que han apostado mucho.  Hay empresarios modernos que han ayudado a la sociedad en distintas áreas: (Gerardo) Zambrano con la Fundación Peluffo Giguens, Laetitia D’Arenberg en Punta del Este, y un montón de empresas que han hecho mucho, además de dar empleo, capacitar gente, han trabajado con toda la sociedad. Y eso no tiene un reconocimiento. Todos son buenos, pero los empresarios también. Un político —no voy a decir quién— hace tiempo dijo: “No me vengan con que el empresario no es un trabajador”. Es igual a cualquier otro trabajador, tiene las mismas horas o más, tiene los mismos compromisos o más.

Empresario no es aquel con el parche (en el ojo) y al que lo único que le interesa son las utilidades. ¡No, no!

—La informalidad en el comercio siempre fue un problema ¿La ley de inclusión financiera está ayudando a combatirla?

—La informalidad es un competidor desleal para el comerciante y la cámara siempre ha luchado contra eso. El problema más grande que tiene la inclusión financiera es que me corta la libertad: lo que hay que hacer son controles y no castigar. Yo quiero tener la libertad de elegir, tomar una opción u otra, no embretarme. ¿Por qué no puedo comprar un auto o un electrodoméstico con efectivo?

Si esa es la forma de luchar contra el informalismo, sin duda no creo que sea la única. Es muy fuerte quitar la libertad.

http://www.busqueda.com.uy/nota/impuestos-estan-estrangulando-las-empresas