Dicen que es necesaria para lograr un mayor desarrollo; también se quejaron por “costos país” y el dólar.

Ante la presencia del ministro de Trabajo, Ernesto Murro, los presidentes de las cuatro principales cámaras empresariales volvieron a plantear que para avanzar en el desarrollo del país es necesaria una reforma laboral que flexibilice las relaciones entre empleadores y empleados.

Aunque el tema se reflotó en las últimas semanas producto de que Brasil introducirá desde noviembre una reforma en sus leyes laborales —que flexibiliza los métodos de contratación, habilita a extender la jornada diaria a 12 horas y quita fuerza a la negociación colectiva, entre otros— y que la administración de Mauricio Macri en Argentina ya anunció que analiza seguir el mismo camino, se trata de un reclamo de antaño de los empresarios que hasta ahora no encuentra eco en el gobierno.

“No queremos importar modelos, pero el mundo habla de una modernización de la legislación laboral que (en Uruguay) es de 1915”, dijo ayer Washington Corallo presidente de la Cámara de Industrias al exponer en un almuerzo organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM).

En esa línea también se manifestó el titular de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), Julio César Lestido: “No soy de la idea de copiar y pegar, hay que hacerlo de acuerdo con nuestra cultura e idiosincrasia”, pero pidió “aggiornarnos a los nuevos desafíos y trabajar de forma diferente porque nos vamos a enfrentar a un mundo diferente”.

Las exposiciones también tocaron el tema de las nuevas tecnologías, la automatización de tareas y la eventual pérdida de puestos de trabajo que estos fenómenos traerán a futuro. El presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, planteó que “los empresarios deben generar el mejor escenario para producir y muchas veces eso implica sustituir trabajadores por máquinas, es un dato de la realidad, no nos preocupa y estamos dispuestos a seguir impulsándolo”.

También Otegui señaló que “el mercado laboral uruguayo no es eficiente”, ya que no brinda “flexibilidad en la determinación de salarios” y que existen “muy pocos incentivos tributarios” para incorporar personal. Al respecto, Corallo expresó que se deberían eliminar los aportes patronales porque son “un impuesto al empleo”.

Ante la consulta del público sobre si las cámaras tienen elaborada una propuesta de reforma laboral, el presidente de la CIU respondió que no, pero remarcó que el foco debe estar puesto en “acabar con los corporativismos” y permitir jornadas de trabajo flexibles por fuera de los convenios sectoriales atendiendo las particularidades de los nuevos modelos de negocios. Mencionó que hay “400.000 sindicalizados y una fuerza laboral total de 1.560.000 personas, por lo que muchos no tienen una voz que los represente”, lo que provocó aplausos en el auditorio.

Consultado por El País, el ministro Murro prefirió no responder a estos planteos de las cámaras empresariales. En declaraciones semanas atrás, el jerarca se había mostrado contrario a la reforma laboral que planea Brasil y dijo estar preocupado por sus impactos en la competitividad a la interna de la región.

Costos.
“O mejoramos las condiciones de productividad y competitividad, o la industria y el país tiene un escenario complejo hacia el futuro”, subrayó el titular de la Cámara de la Construcción. El tema de los costos internos que afectan la competitividad y en particular los precios de las tarifas públicas, así como la falta de acuerdos comerciales para acceder preferencialmente a más mercados, fueron mencionados por todos los disertantes.

Corallo señaló que “las empresas públicas deberían modificar su política de fijación de precios” para que reflejen la situación del mercado y no respondan a prioridades fiscales del gobierno. También pidió que coticen en bolsa para hacer más transparente la gestión, y reclamó por una modernización de los incentivos tributarios —”otros países dan más beneficios y no podemos dejar que las empresas se vayan”, indicó.

“Necesitamos un Estado más eficiente y una apertura comercial mayor”, expresó Lestido y sostuvo que el 70% de las exportaciones locales no acceden a beneficios arancelarios en el país de destino. Por este conjunto de factores, señaló que crecen las dudas entre los empresarios a la hora de invertir, lo que consideró “un riesgo”.

En las exposiciones no sobraron los elogios a la gestión del gobierno, aunque recibió un destaque la política de compras públicas, la disminución de la inflación y el rumbo “sólido” de la política económica. También hubo palabras para la recuperación económica de Argentina y Brasil, que pueden servir de impulso para la actividad local.

Por otra parte, Corallo reiteró las críticas a la política oficial de sostener el precio del dólar interviniendo en el mercado y afirmó que hay un “atraso cambiario” que complica a aquellas empresas que compiten con otras del exterior para la colocación de productos. Para solucionarlo reclamó una política fiscal menos expansiva.

La industria crecerá y la construcción en problemas.
Corallo manifestó que el núcleo industrial está teniendo una leve recuperación en 2017 tras unos años de caída, y auguró que al cierre del año la producción aumentará en torno al 1,5%. Pero señaló que “nos recuperamos en sectores no intensivos en mano de obra”, lo que explica la destrucción de miles de empleos en la industria. Mientras que Otegui detalló que se ha reducido en 2017 la inversión del sector privado en vivienda, lo que “avisa a la industria que como viene el trabajo para el año que viene, y (dice) que el empleo el año que viene será mucho menor al de este año”. En esa línea, agregó que será “difícil” el panorama para la industria “al menos durante el primer semestre” de 2018. Por su parte, Lestido destacó que los servicios representan el 25% del total de las exportaciones de Uruguay y continuarán en plena expansión, pero advirtió que la economía crece impulsada por el mercado interno, lo que no brinda “sostenibilidad” en el tiempo. Zerbino indicó que Uruguay hoy exporta cerca del 25% del PIB y “las economías exitosas venden al exterior arriba del 40% del PIB, por lo que nos queda margen para crecer”.

NÚMEROS DEL AGRO
Bajos márgenes y otras razones por las que productores emigran.
El presidente de la Asociación Rural (ARU), Pablo Zerbino, presentó números sobre los márgenes de rentabilidad de los productores para advertir que están en plena caída. “Los márgenes son cada vez menores y esto no alienta la producción”, dijo, y mencionó que a los lecheros les bajaron los precios 28%. Los ganaderos tuvieron una caída de 12% de los márgenes de cría en pesos constantes y de 18% en la rentabilidad de mercado. Explicó que la soja es un caso excepcional por “la excelente cosecha de la última zafra”, mientras que en el caso del arroz cae el área sembrada y el número de productores, dado que “los costos para (producir) una bolsa por hectárea han subido 31%”. El presidente de la ARU mencionó el caso de un productor brasileño de arroz: “Los costos de energía necesarios para regar 7.500 hectáreas en Paraguay sirven en Uruguay para regar 350 hectáreas (más de 20 veces menos), además el combustible vale la mitad y la renta por la tierra es significativamente menor. Son cosas que explican por qué hay una huida muy importante de productores”. También analizó que la situación crediticia se mantiene estable pero “aumenta la morosidad, por lo que la capacidad de pago se está complicando”. A su vez, Zerbino remarcó que la presión impositiva creció tras la reforma de 2007 y reclamó una “tributación sobre la renta y no sobre los bienes de capital”. Finalmente, sostuvo que si el dólar continúa “planchado” habrá “consecuencias muy graves”.

Fuente: El País

Ver presentación en ADM del Presidente de la CNCS, Julio Lestido