En la apertura del encuentro, el Dr. Alfonso Varela destacó la importancia de mirar los problemas de nuestros días desde una visión más filosófica, dejando por un momento de lado lo dogmático, concentrándonos en los temas estructurales que hacen a la sociedad de hoy, aspectos éticos, morales.

Según Kovadloff el hombre de la actualidad puede tener dos vocaciones, una “pétrea” es decir tener una identidad, un perfil único, o por el contrario “gerundial”, estar en una constante búsqueda tratando de hacer: “el hombre tarea”.

El primero de los cuatro desafíos del mundo contemporáneo planteados fue el concepto de naturaleza. Anteriormente era concebida como el contexto en el cual el hombre tenía que abrirse camino, ganándole territorio, siendo la cultura lo que se obtenía a cambio de ese camino recorrido. En la actualidad, la naturaleza se ubica en una posición de víctima que pide ser escuchada, la naturaleza pide consideración. En este sentido, el medio ambiente puede ser visto desde puntos de vista dispares, como un objeto de dominio o como un elemento constitutivo de la persona. El medio ambiente como parte del ser humano implica la idea de que el hombre también incluye lo que lo rodea, lo que está fuera de él.  Por lo tanto, el ser humano hoy deberá cuidar su cuerpo entendido de este modo. A raíz entonces de estas visiones antagónicas es que Kovadloff se cuestiona, ¿podremos habitar con la tierra, el planeta, o la habilidad depredadora del humano será superior?

En segundo lugar, menciona al concepto de progreso como otro de los desafíos de la actualidad. Se trata de un concepto cargado de prestigio, siendo una cultura progresista aquella que logra que la calidad de sus problemas se transforme: “renovación problemática“. Progresar es actualizarse en el plano problemático, siempre teniendo en cuenta que la resolución de un conflicto, implica el surgimiento de otros. El hombre tiene la necesidad de estar en lo inequívoco, y el progreso es un esfuerzo de introducir luz y reinstalar la certeza perdida.

El tercer concepto presentado por Kovadloff fue el del conocimiento. Actualmente la cultura digital deja a un lado las nociones de espacio y tiempo como obstáculos que limitan la comunicación inmediata. De este modo, a la vez que irrumpen nuevas modalidades de relacionamiento, surgen nuevos elementos de idolatría: “google no es nadie”.

El expositor destacó la importancia de la interdependencia del saber, no se trata de que uno sepa todo, sino de que uno sepa que no sabe todo y así puede surgir un concepto de la realidad mucho más rico. También hizo referencia a la educación en estos tiempos, donde resulta un riesgo para el conocimiento pensar que el maestro es una figura prescindible, de lo que se desprende que el alumno es autosuficiente. En este punto destacó la importancia del rol del maestro en sus formas: éste transmite la trascendencia de lo que enseña a través del entusiasmo. El maestro es una figura irremplazable y en ese sentido lo comparó con un luthier.

El cuarto y último desafío planteado fue el de la globalización. Se trata de un intento de lograr unidad pero con el riesgo de perder características propias de cada cultura: “convertir la diversidad en unidad, sin perder la diversidad”. Es necesario contar con “hombres esperanzados”, es decir que tengan matices auspiciosos en los conflictos que se viven en el mundo, la voluntad de cambio, de diálogo es esencial.

Luego de finalizada su exposición, Kovadloff fue consultado acerca de las recientes elecciones desarrolladas en Argentina. En primer lugar, habló de la política como una actividad sinfónica por excelencia, y la desconfianza actual que se tiene sobre la política se debe a la mayor o menor distancia en que ésta se ha movido entorno a la Ley.

Al respecto y en línea con lo planteado anteriormente, señaló que de darse un triunfo en noviembre de “Cambiemos”, se estaría ante un escenario de riesgos nuevos. Independientemente de cual sea el resultado, el próximo gobierno deberá ser realista de la situación del país, siendo imperioso que la ilusión del cambio no devenga en errores más graves. También destacó que el próximo gobierno deberá tener iniciativas reparadoras, gestos de reconciliación tanto para su población como para su país vecino: Uruguay.

Por último, desde la audiencia se le consultó sobre la evolución que ha tenido la figura de la familia. En este sentido, el filósofo señaló que la familia ha sido reconfigurada, habiendo una tendencia hacia la desarticulación del matrimonio clásico, de lo que surge la interrogante acerca de cuáles han sido los valores que perdieron estabilidad para dar lugar a otros. En esta nueva configuración, la principal amenaza está sobre la paternidad: los padres quieren parecerse a sus hijos, buscando ser sus amigos y mostrando temor al paso del tiempo, sacralizando la juventud en desmedro de la vejez. Esto genera una relación errónea padre – hijo, el padre de hoy debe tener claro su rol “ser ciudadano también en el plano familiar”.

 

 

 

Montevideo, 30 de octubre de 2015