El país enfrenta ahora una situación global más favorable que tiempo atrás

Si Uruguay asoma hoy la cabeza por la ventana para mirar cómo está el mundo, la situación aparece como más favorable para el país que tiempo atrás. Desde las naciones vecinas, en tanto, también se escuchan mejores noticias que hace unos años.

Esto configura un escenario más optimista para la economía uruguaya. De hecho, días atrás la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indicó que espera para este año una expansión de la economía mundial de 3,5% y de 3,7% para el próximo.

“El repunte es prometedor, pero no hay margen para la complacencia”, dijo la economista en jefe de la OCDE, Catherine L. Mann.

Varios analistas a nivel local coincidieron en que hoy el contexto parece más favorable para Uruguay, aunque también aclararon que está lejos de lo que sucedió entre 2003 y 2014, aproximadamente, en tiempos del famoso “viento de cola”.

Ayer, en la conferencia “Uruguay repunta y la región empuja” organizada por CPA Ferrere, el gerente senior de su Departamento de Economía, Alfonso Capurro, hizo referencia a este escenario. La economía global, dijo, comienza a dar cuenta de “ciertos síntomas positivos”. Los últimos trimestres, agregó, han mostrado un “repunte” y pese a que todavía los datos son “tímidos”, en general los efectos son “positivos” para Uruguay.

Por su parte, el socio en el Departamento de Consultoría de Deloitte, Pablo Rosselli, dijo ante la consulta de El País que el contexto internacional “se ha vuelto relativamente favorable para Uruguay a partir de mediados de 2016”. A la hora de buscar las causas de esto, comentó que “los mercados han asimilado que la normalización monetaria en Estados Unidos va a ser muy gradual y por lo tanto han incorporado un escenario de tasas bajas por un período muy prolongado”.

A su vez, esto provoca otros efectos, como una vuelta de capitales a los países emergentes y un debilitamiento del dólar a nivel global, agregó el economista.

Esa “abundancia de financiamiento” desde el exterior “le está dando al país más tiempo para corregir sus desequilibrios macroeconómicos, sobre todo para reducir de un modo muy gradual el déficit fiscal y para corregir también en forma gradual nuestra competitividad”, explicó Rosselli. En tanto, el socio de Vixion Consultores, Aldo Lema, señaló que Uruguay “ha recuperado impulso externo”. Si no se desencadena un conflicto a nivel internacional —mencionó la tensión actual entre los gobiernos de Estados Unidos y Corea del Norte— “las variables externas juegan a favor de la consolidación de un nuevo ciclo de crecimiento en Uruguay”. Para Lema, esto podría extenderse hasta, por lo menos, 2020.

En concreto, el país podría experimentar “tres o cuatro” años de crecimiento por encima del 3%. Esto, a su vez, “se reflejará en una expansión similar de la masa salarial”, dijo Lema, quien agregó que la “duda es cómo se distribuirá entre empleo y salarios reales, porque eso dependerá de las políticas y negociaciones salariales”.

Para la directora del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República, Gabriela Mordecki, pese a este contexto, los precios de los commodities —claves para Uruguay— crecen “solo levemente. No es nada parecido a lo que se llamó viento de cola de la primera década de los 2000”.

Región.

Mordecki también se refirió a la situación que viven Argentina y Brasil. “En 2017 estarían creciendo ambas economías, luego de varios años de caída (Brasil) y estancamiento en Argentina”, señaló.

Rosselli, por su parte, recordó que “es particularmente relevante” el efecto positivo sobre la industria turística nacional (Argentina es el cliente más importante de este servicio a nivel internacional). También, señaló, impacta en ciertas industrias que tienen a Brasil como un destino importante.

Para Capurro, Uruguay está en “pleno proceso de un shock positivo regional”, pero recordó también que recién ahora los países vecinos dan señales de expansión de sus economías. Sin embargo, Uruguay “está recibiendo shocks positivos de la región hace más de un año y medio”, fruto del encarecimiento de sus vecinos.

TURISMO Y CONSUMO:los motores del PIB

El estancamiento ya es cosa del pasado, la economía uruguaya crecerá 3,2% este año y 2,9% el próximo, el país seguirá caro en dólares, la expansión de la actividad continuará siendo “asimétrica” y la trayectoria descendente de la inflación se revertirá “parcialmente”. Estas fueron algunas de las ideas que Capurro compartió ayer, cuando disertó en el encuentro “Uruguay repunta y la región empuja”, organizado por la consultora CPA Ferrere.

Empero, el economista sostuvo que si bien los “números macro son fantásticos” (la economía uruguaya creció 2,8% interanual en el segundo trimestre del año) “no ilusionan” y ni la población ni las empresas los “perciben”.

El “boom” turístico y de consumo que explica el crecimiento de la actividad en los últimos trimestres, dijo Capurro, se produce por el encarecimiento de los vecinos (lo que propicia los viajes a Uruguay) y por el aumento del poder de compra de los salarios nacionales.

La otra cara de la moneda —en este proceso hay “ganadores y perdedores”, graficó— es el sector transable (que comercia con el exterior), que ve erosionada su rentabilidad. Esto es consecuencia no solamente del tipo de cambio sino también de que la “política fiscal no está ayudando a amortiguar estos efectos”, planteó Capurro.

A su turno, el socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone, dijo que si el mundo “deja” a Uruguay, hay “buenas condiciones para que Argentina prolongue una suerte de euforia financiera en los próximos meses”, lo que “dará lugar a que Uruguay prolongue el escenario de crecimiento en base a consumo y exportación de servicios”. Esto, agregó, da “dos años por delante de cierto aire macro”.

Fuente: El País