La libertad como valor indivisible” - Dr. Alberto Benegas Lynch

El pasado 25 de abril en el marco del festejo de los 150 años de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), se llevó adelante la primera conferencia del ciclo de encuentros denominado “150 años de Libertad”, a cargo del Dr. Alberto Benegas Lynch: “La libertad como valor indivisible”.

La apertura la realizó el Presidente de la CNCS Sr. Carlos Perera, quien remarcó que las diferentes actividades que se llevarán adelante durante este año tendrán como objetivo central honrar los principios fundamentales que han respaldado a la Cámara en estos 150, y en especial el principio de libertad en su sentido más amplio: libertad individual, política y económica. Perera destacó cómo la CNCS ha acompañado las distintas etapas del quehacer nacional adaptándose a ellas, lo que se refleja por ejemplo en el cambio estatutario de 1998. Se incorporó al nombre de la Cámara los servicios, atendiendo de forma explícita el gran crecimiento de este sector en las actividades económicas del país.  Concretamente, en la actualidad el Sector Comercio y Servicios tiene una participación del 65,5% en el valor agregado total privado, a la vez que representa un 64,6% del total de ocupados privados.

Luego el Dr. Benegas Lynch dio inicio a su conferencia refiriéndose a su denominación en el sentido de que el concepto de “libertad como valor indivisible” no debería sonar como una frase hecha, sino por el contrario, debería verse como algo aplicable al ser humano: el libre albedrío así como la libertad de asumir la responsabilidad por lo que uno hace y dice. Señaló a su vez que separar la libertad política de la libertad económica no es algo realizable: mientras la primera es el continente, la segunda es su contenido, la una sin la otra no es más que un concepto vacío.

“En la actualidad existe la manía del igualitarismo”, como resultado de que se confunden los conceptos de “igualdad” e “igualdad ante la ley”. Sin embargo es importante diferenciarlos explícitamente. La igualdad ante la ley atada al concepto de justicia, es sustancial en una sociedad abierta que defiende los derechos de propiedad. Si por el contrario, se persigue alcanzar el igualitarismo se perdería la división del trabajo, los distintos gustos, las distintas opiniones: “lo natural justamente es que no todos somos iguales”.

La naturaleza de las cosas muestra que no hay de todos para todos, todo el tiempo, es decir los bienes de producción son escasos para satisfacer preferencias ilimitadas, por lo tanto surge la propiedad privada, el derecho sobre las cosas que deberían estar en manos de los más eficientes. Según el experto, un sistema socialista es técnicamente imposible ya que al eliminarse la propiedad, no habría transacciones entre las partes, de modo que no existirían los precios, con lo cual no habría cálculo económico, evaluación de proyectos o contabilidad. Para esclarecer la idea citó el ejemplo de un sistema socialista en el que se evalúa con qué es más conveniente hacer los caminos ¿con oro o con asfalto? Si es posible dar una respuesta a dicha interrogante, ello es porque se acude al razonamiento de los precios relativos, que surgen de la existencia de la propiedad privada. Asimismo llevar adelante una política de control de precios, conlleva a una mala asignación de recursos, distorsionando el mercado y generando malas decisiones de inversiones.

También se refirió a la ganancia como resultado del éxito, que a su vez depende del “voto” que hacen los ciudadanos todos los días al elegir consumir uno u otro producto. Al manifestar mediante el consumo las preferencias de cada uno, todos los días las personas están justamente distribuyendo ingresos a través de sus elecciones. El problema es que los políticos buscan “redistribuir el ingreso”, y con ello generan despilfarro, desarmando lo que los consumidores eligieron de manera voluntaria. “Los ingresos no se distribuyen, sino que se ganan”.

Destacó que los ingresos y los salarios reales dependen solamente de las tasas de capitalización del capital utilizado en el proceso de producción: “el trabajo más humano se consigue a través de mayores tasas de capitalización”. Asimismo para lograr aumentos en dichas tasas se necesitan marcos institucionales civilizados, libertad política y económica basada en la defensa del derecho de propiedad como aspecto clave.

Benegas Lynch mencionó además a los llamados “impuestos progresivos” al analizar la política fiscal de cada país. Este tipo de impuesto, que aumenta su tasa a medida que lo hace el objeto imponible, en realidad termina afectando negativamente en mayor medida a las personas más pobres. En ese sentido ejemplificó qué es lo que sucede con las inversiones: si se aumentan los impuestos a aquellas personas de mayores ingresos, éstas tendrán un incentivo para reducir sus inversiones y por lo tanto terminará repercutiendo negativamente en los grupos más marginales de la población. Termina siendo un “impuesto regresivo”, que castiga a la eficiencia: cuanto más eficiente se es, cuanta mayor ganancia se genere, mayor es el castigo que se recibirá por la vía fiscal.

En esta línea también hizo referencia al concepto de “inversión pública” y que en realidad es un gasto y no una inversión ya que el Estado si bien es quien decide volcar recursos en activos fijos, para su financiamiento recurre a los recursos que surgen de los ciudadanos, por lo cual termina siendo un gasto ya que la decisión no es resultado de la valoración subjetiva del dueño del recurso sino del Estado. Similar es el caso de las “mal llamadas empresas estatales”. Éstas asumen riesgos con recursos de terceros, por lo que su constitución implica un derroche, ya que vuelcan recursos a algo distinto de lo que se haría si éstas no existieran: cuando el Estado hace algo, es decir gasta, esto significa que esa plata se la sacó a un vecino”.

Sobre el fenómeno de la “robotización”, explicó que en realidad no se lo debe ver como una marginación de los trabajadores o que genera desempleo, por el contrario: las máquinas liberan recursos humanos que ahora deben concentrarse en realizar nuevas actividades más eficientes y de mayor calidad.

Finalmente, destacó que en fondo de todo está la educación de las personas y en la calidad de las instituciones. En este sentido hizo referencia a una frase de Montesquieu “el sufragio por sorteo está en la índole de la democracia”. Es decir, cualquiera puede gobernar, lo importante son las instituciones para que así, el gobierno haga el menor daño posible.